3.8.-PRIMEROS TESTIMONIOS
DEL CULTO A LA ACTUAL TALLA
DE LA VIRGEN DE CASTROBODA,
PATRONA DE MADERUELO.
.-Cuenta la tradición que la misma talla que escondieron los cristianos en la cueva de Balugar, para ocultarla de las iras de los árabes, es la que hoy se venera en Maderuelo.
.Dice la misma historia que, recién reconquistado el lugar, la Virgen se apareció a los pobladores de nuestra Villa y empezó a colmarlos de gracias, señalándoles el lugar de su enterramiento.
.Sacáronla entonces de la gruta, en el mismo lugar reedificaron su ermita contribuyendo con sus caudales, y empezaron de nuevo a venerarla con el título de "Castro-Nova" (del campamento, sitio o lugar nuevo).
.Así parece ser que se instituyó la fiesta de la "Aparición de Nuestra Señora en la cueva", que desde entonces se celebró en el último día de Pascua del Espíritu Santo.
.En la actualidad el último domingo del mes de Septiembre.
.-Sin embargo, pese a la tradición, el estilo artesanal de la imagen que hoy se venera en la nueva ermita de Castroboda, en la villa de Maderuelo, no parece ser tan antiguo como para remontarse al siglo XI (siglo al que atribuye la costumbre su reaparición).
.-La actual talla de madera, sin duda, debe proceder de una época más moderna, datada en los alrederoes de los siglos que estamos tratando en el presente Capítulo.
.Siglos XIV o XV, como así lo atestiguan los primeros documentos que hablan sobre las donaciones que hacían los fieles a su primitiva ermita de Casuar, para enriquecer su tesoro, y que se conservan fechados en ese tiempo.
.-Al comenzar el siglo XV las rentas de la Virgen de Castroboda eran ya considerables, sumándose a ellas la quinta parte de las propiedades de aquéllos que morían sin testar (N1).
.Conservándose de esta manera hasta la desamortización de Mendizábal ocurrida en el siglo XIX, durante el reinado de Fernando VII, por la que muchos de los bienes de la Iglesia pasaron al Estado como ya quedó explicado en otro capítulo de este mismo trabajo.
.-Las primitivas rentas de Castroboda fueron impetradas
(N2) en Roma por el Papa Julio II, sobre el año 1510, pero a beneficio de la diócesis de Segovia.
.La Villa, por supuesto, se opuso tenazmente a este dictado y consiguió que dichos beneficios se anejasen a la iglesia de Santa María del Castillo en el año 1515.
.Esta anexión de la ermita de Balugar a la iglesia de Santa María de Maderuelo se confirmó posteriormente con Bulas del Sumo Pontífice León X sobre el año 1520, y más tarde de su Santidad Clemente VII en el 1525.
.-Llegó a tener la imagen numerosa y rica cofradía a la que Pablo V, sobre el 1610, concedió muchas indulgencias con lo que se aumentó la devoción de los fieles y adquirió el culto de año en año más esplendor.
.Allí comenzaron a celebrarse la mayoría de los matrimonios que contraían las buenas gentes de los lugares vecinos, por lo que al pueblo no le costó nada en aquellas épocas traspasar el Título de "Castro Bona", o "Castro Nova", al de "Castro Boda" que aún hoy conserva.
.-La mayor parte de los lugares de la ribera, como Santacruz, Montejos, Vadocondes, Milagros, etc., acudían allí todos los años a celebrar su fiesta particular el día 8 de septiembre, con motivo de la solemnidad que se celebraba por todos los pueblos de la cofradía.
.Centenares de almas se postraban a los pies de la Santísima Virgen, venidas en su mayor parte de las provincias de Segovia, Soria y Burgos.
.-Entonces, en el siglo XV, iban aquellos habitantes de la ribera del Duero y los vecinos de Maderuelo en alegres patrullas a ver a su Virgen.
.Así se juntaba la gente en las villas y se alcanzaban luego en los caminos las caravanas, unos y otros, entre el bullicio de los jóvenes y el contento de los mayores que acudían con solemnidad:
"Recorrían la orilla del Riaza y se internaban en el valle de Balugar, y volvían a aparecer luego por las revueltas del angosto sendero, retronando con sus gritos las quebradas de los montes; después de haber andado ya dos o tres leguas, aparecía por fin en lo alto de las peñas la blanca ermita de la Virgen con sus torres, y cerca de ella la casa del ermitaño; ahí era cuando llegaba el colmo de su júbilo y hacían ondear sus pañuelos, y saludaban a Aquélla como la Reina de la Región y la enviaban un beso como a su Madre querida..." (N3).
FIN de la Página 8 del CAPÍTULO III.
MADERUELO: Un Recuerdo.
Jesús Hernando Bayo
©1996