ÍNDICE SISTEMÁTICO
CAPÍTULO I
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Pág.1.4. / Pág.1.5. / Pág.1.6.
NOTAS a la Pag.1.3.



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Restos romanos en Numancia.



Legiones de Roma. Legionario romano. Pulse para ampliar.
LEGIONARIO ROMANO (english)



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Guerrero arevaco.



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CASCO LEGIONARIO ROMANO



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GLADIO / ESPADA CORTA ROMANA



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SANDALIA LEGIONARIO ROMANO
ANVERSO

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SANDALIA LEGIONARIO ROMANO
REVERSO



Helepolis o torre de sitio de las legiones romanas. Pulse para ampliar.
LEGIONES ROMANAS: HELEPOLIS
TORRE DE ASEDIO (english)




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ONAGRO ROMANO
CATAPULTA 350 adC (english)

















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Busto de Escipión.




















































































MADERUELO: Un Recuerdo.
CAPÍTULO I. Pág. 3.

                   Escudo de Castilla y León         Escudo de la Villa de Maderuelo

1.3.-UN CORTO RELATO
DE LA LARGA RESISTENCIA DE NUMANCIA.

.-El segundo revés Arévaco ocurrió, treinta años después, en su capital Numancia (N1).
.Ciudad declarada como independiente por el Cónsul Marcelo en el 152 a. de C., tenía una extensión de 22 hectáreas con unas 2000 casas construidas en el interior de su castro.
.A partir del año 140 sería mirada con avidez por los ocupadores, que poco tiempo después la acusarían, como a Coca, de dar cobijo a los enemigos de Roma.
.Cuando Quinto Pompeyo Rufo les exigió lo que llamaríamos hoy la "extradición de los refugiados", contestaron los numantinos que las leyes de la humanidad no les permitían entregar a los que en ellos habían buscado asilo.
.Esa fue. como siempre, la escusa de la guerra: el verdadero motivo parece ser que fué el acabar con la independencia que Numancia había sabido conquistar.

.-Unieron entonces los Arévacos sus fuerzas, que en todo no subirían a más de 8.000 hombres, y nombraron general de este pequeño ejército a un ciudadano llamado Megara.
.Pompeyo acampó cerca de la ciudad con más de seis legiones (30.000 hombres), y se posesionó de las colinas vecinas.

.-Dentro de las débiles tapias de la ciudad había una especie de ciudadela donde en tiempo de guerra solía recogerse la gente armada, y donde los ciudadanos guardaban sus alhajas y preseas.
.Intentaba Pompeyo atraer a los Numantinos a batalla campal, hizo mil tentativas para lograrlo, pero dirigidos éstos por el prudente y esforzado Megara, adoptaron los arevacos el sistema de defensa más propio para mortificar al general romano: de tiempo en tiempo hacían salidas y empeñaban a las legiones en combates parciales, de los que siempre sacaban alguna ventaja, y en lo que veían al ejército de la República desplegar banderas y ponerse en movimiento
(N2), replegábanse dentro de las trincheras de la ciudad, a las cuales nunca se acercaban impúnemente los sitiadores.

.-Castigado Pompeyo con aquel sistema de guerra, suspendió el sitio y fue a ponerse sobre las localidades vecinas; conquistadas éstas y habiendo aislado a los numantinos, incomunicándoles con las ciudades que pudieran ayudarles, quiso después alargar el sitio y reducir la plaza por hambre.
.Intentó el general romano variar el curso del río Duero, torciendo su cauce para que no entraran por él bastimentos a los sitiados, pero las frecuentes salidas de los numantinos hicieron desistir varias veces a los que se ocupaban de estos trabajos.
.Así se mantuvo el asedio, hasta que llegó el invierno y los soldados romanos, no acostumbrados a las heladas y las nieves de nuestras tierras, comenzaron a sucumbir al rigor del clima viéndose obligado el Cónsul a levantar el cerco y entrar en negociaciones de tregua.

.-En el 139 a. de C., sucedió a Pompeyo en el gobierno de Hispania el Cónsul Pompilio Lenas, o Lenate, que volvió contra Numancia en el 138 aC. intentando un asalto frontal sobre la ciudad:
.Ya estaban puestas las escalas romanas sobre los débiles muros y ni una voz, ni un ruido se sentía en la población; reinaba tan profundo silencio en ella que parecía una ciudad deshabitada.
.Hízosele sospechoso a Pompilio tanto misterio y ordenó la retirarda general temiendo alguna estratagema; y temía con razón, porque saliendo repentinamente los numantinos a "ayudarle" en su repliegue, arrollaron a dos legiones de su retaguardia y pusieron al resto en desorden y en verdadera derrota.

.-Parecida suerte corrió el Cónsul Cayo Hostilio Mancino, relevo del Cónsul Lenas en el año 137 aC., al que sorprendieron los numantinos cuando maniobraba en un estrecho barranco:
.Empujando a sus legionarios de posición en posición, redujéronlos los arévacos a una estrechura donde no les quedó otra alternativa que entregarse o morir.
.Así pudo ser firmada una paz con la intervención del Cuestor
(N3) Tiberio Graco, a cambio de dejar en libertad a los 20.000 romanos capturados por los arevacos.
.Al Senado romano, que estaba lejos del peligro y no le alcanzaba la miseria de esta guerra, importábale poco que pereciesen veinte mil guerreros romanos con tal que no se dijese que el pueblo más poderoso del mundo se humillaba a recibir la ley de un puñado de labriegos hispanos.
.Por eso no sirvieron de nada los esfuerzos de Graco porque se cumpliese lo tratado; los "padres" de Roma decretaron como afrentoso para la patria lo firmado por el Cónsul Mancino y, humillado, desnudo y atado de pies y manos, fue colocado este militar romano a las puertas de Numancia como condena de su "delito"
(N4).

.-Después vino a la Arevacia Emilio Lépido, en el 137 aC., en reemplazo de Mancino, que, bajo el pretexto de que habían abastecido a los Numantinos durante la guerra, se dedicó a acometer a los Vacceos poniendo en sitio Palencia.
.Fue derrotado por estos, que le hicieron más de 6.000 bajas, acabando su consulado en Roma sin más mérito que esta derrota y la acusación pública de varias estafas.

.-Pasó luego Lucio Furio Filo, o Philon, en el 136 aC..
.Que no hizo otra cosa que contemplar a Numancia desde lejos, sin atreverse a acometerla.

.-Calpurnio Pison, que vino en el año 135 aC., se dedicó a invernar en el Sur y a corromper, aún más, la disciplina del ejército romano de Hispania.
.Roma veía con indignación como iban quedando enterradas aquí sus legiones.
.Las noticias que, acerca de la fuerza de los Arévacos, traían los soldados que volvían de Hispania no eran menos siniestras, llevaba ya Numancia vencidos seis cónsules en seis años.

.-El Senado y el Pueblo de Roma, que llamaba a Numancia "El terror de la República", pues los ciudadanos no osaban ya pronunciar su nombre, encargó, en el año 134 aC., a Publio Escipión Emiliano, conquistador de Cartago, la dirección de la lucha.
.Se preparó este ilustre general adiestrando concienzudamente a sus tropas en los llanos de Urgel
(N5), en la Hispania Citerior.
.Después cruzó el Ebro y se apoderó del país de los Vacceos (Tierra de Campos y Palencia) para garantizar su abastecimiento e impedir el de sus enemigos Arévacos.
.Pasó el invierno en Caucia
(N6), y en la primavera del año 133 puso sitio a Numancia con un ejército de 70.000 romanos; la rodeó primero de zanjas y empalizadas, detrás de las cuales levantó una gruesa muralla de piedra.
.Vanos fueron los esfuerzos de los sitiados para romper el anillo que los ahogaba
(N7), y cuando después de tiempo el hambre les obligó a proponer una paz honrosa, que fue rechazada por Escipión, prefirieron en su mayoría sucumbir antes que caer vivos en manos del vencedor.

.-En efecto las subsistencias estaban agotadas, nada tenían que comer los numantinos, los muertos servían de sustento a los vivos y los fuertes prolongaban sus últimos momentos a costa de los débiles.
.Tras largo tiempo y duros combates, acosados tanto por el hambre como por el hierro enemigo, fue cuando formaron la resolución heroica de perecer antes que sucumbir y de darse a sí mismos la muerte antes que sufrir la esclavitud.
.Se dedicaron a recoger cuanto oro y plata, y cuantas alhajas y prendas de valor en sus casas tenían, y prepararon en la plaza pública una inmensa hoguera; pero antes quisieron hacer el último esfuerzo de la desesperación: hombres y mujeres resolvieron vender caras sus vidas y, aunque extenuados por el hambre, vigorizados con la bebida fermentada que usaban para entrar en los combates (una rudimentaria cerveza) hicieron su última salida en la única noche que por propia determinación ya les quedaba.
.Así intentaron un asalto vigoroso que, tras una horrible carnicería entre sitiadores y sitiados, acabó en auténtica matanza para los famélicos arévacos; no pudo vencer aquel ejército de verdaderos espectros a las descansadas legiones romanas, porque era ya imposible que venciesen, y recurrieron entonces a la hoguera.
.Y así fue como los supervivientes de aquella acción, desesperados, bebieron el tósigo
(N8), se arrojaron al incendio, a sus propias espadas, a todos los medios de morir; padres, hijos, esposas, o se degollaban mutuamente o se echaban juntos a las hogueras; arrojáronse muchos a las llamas, que consumían alhajas y héroes a un tiempo; imitábanlos las mujeres, y algunas hundían antes los puñales en los pechos de sus hijos.
.Todo fue allí sangre y horror, incendio y ruinas, agonía y lastimosa tragedia.
.Cadáveres, fuego y cenizas, fue lo que halló Escipión cuando entró en la ciudad Arévaca
(N9).


FIN de la Página 3 del CAPÍTULO I.
MADERUELO. Un Recuerdo.
Jesús Hernando Bayo
©1996


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AGRADECIMIENTOS / PRÓLOGO / INTRODUCCIÓN
CAPITULO I / CAPITULO II / CAPITULO III / CAPITULO IV / CAPITULO V
EPÍLOGO