LINARES DEL ARROYO

EL PUEBLO QUE DESCANSA BAJO LAS AGUAS DEL PANTANO


Linares del Arroyo. Fotografía cedida por D. Amado Cristóbal // Jesús y Arancha Hernampérez.

Linares. Memoria del pasado.

  Fue Linares del Arroyo
un pueblo alegre y bonito,
rodeado de peñascos,
de manantiales y río,
que con su hermosa arboleda
le hacía más atractivo.

  De entre tantos manantiales
uno era muy caudaloso,
que hasta molía el molino
con las aguas de su arroyo.

  Fuente de Los Aguachines
se llamaba el manantial,
que además de caudaloso
tenía otra propiedad.

  Que el agua era medicina
y curaba de verdad
a todo el que se acercaba
con enfermedad renal
para beber de sus aguas
y así poderse limpiar
de cálculos y arenillas
que les dolía a rabiar.

  Y al cabo de poco tiempo
de beber aquellas aguas
se marchaban tan contentos
porque curados estaban.

  En las espaldas del pueblo
muchos buitres habitaban
en las cuevas de los riscos
que junto al río se alzan.

                    

  Y como estaban muy cerca
hasta el pueblo se escapaban
en sus vuelos de recreo
planeando con sus alas
como si formara parte
del entorno que habitaban.

  Ellos tuvieron más suerte;
no les quitaron sus casas,
que siguen viviendo en ellas
entre las sanas montañas.

  Pero en cambio a los vecinos
de Linares del Arroyo
les llevaron a La Vid
dejando aquí casi todo.

  Sus casas, sus ilusiones,
su juventud, sus recuerdos,
y algo que mucho sentían:
su Iglesia y su cementerio.

  Todo quedó sumergido
bajo el agua del pantano,
que al cabo de poco tiempo
todo se iba derrumbando.

  Sólo quedó en el recuerdo
de los que aquí se criaron
y de quien tuvo la suerte
de venir a visitarlo;
que a pesar de los pesares
nadie logrará borrarlo.

M. Calleja.



  Linares del Arroyo. Procesión después de Misa, en las Fiestas de Santa Águeda.

  Fotografía cedida por Jesús y Arancha Hernampérez.
















  "...El peatón rural de los servicios postales se llamaba Vicente Peña, que además del pequeño salario le tenían que pagar 5 cts. por carta.

  Los profesores que conocí fueron D. Teodoro, natural de Montejo, y después D. Anibal Fonseca y Doña Josefa para las niñas.

  El titular de medicina, que tenía residencia en Maderuelo, era D. Segundo Arranaz Santillan; y el de farmacia, D. Antonio Velasco."

A. Cristóbal.

Familia Cristóbal Carnicero, en su casa de la Calle Real
Fotografía cedida por D. Amado Cristóbal.


  Agricultores linarenses con su pueblo al fondo.

  Fotografía cedida por D. Amado Cristóbal.









  Linares en la lejanía.

  Fotografía cedida por     D. Amado Cristóbal.

















Familia linarense en la Calle Real. Al fondo, la arboleda.

  "...Las aguas de la fuente de Los Aguachines bien creo eran para el tratamiento renal por la rapidez en la expulsión de los cálculos o piedras.

  El pantano yo creo se empezó a construir allá por el año 1928 ó 30. Luego se paralizó unos años por la Guerra Civil, y al final se terminó con presos políticos entre otros trabajadores.

  El sacerdote que yo conocí, Don Rufino, llegó al pueblo por el año 1934, en el mes de abril."

A. Cristóbal.

  Fotografía cedida por D. Amado Cristóbal.



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