|
Página 44 / Página 46 farragut@jhbayo.com
Primer Almirante de los Estados Unidos hijo del menorquín George Ferragut Mesquida
a su Gobierno dando cuenta de su visita a España. De la Obra de Don Manuel Cencillo Pineda Editorial Naval, Madrid 1950
|
|
:: JORGE FERRAGUT Y DAVID FARRAGUT ::
|
|
|
|
SE DESPIDE DE MENORCA El 5 de Enero de 1868, el vapor aviso "Frolik" y la fragata "Franklin", de la marina de guerra de los Estados Unidos, abandonaban con la marea el seguro y cómodo puerto de Mahón, donde habían permanecido anclados por espacio de 18 días. Se daban a la mar un domingo por la mañana, con rumbo norte; derrota hacia Tolón.
Paralelamente al objetivo oficial que cumplió la Escuadra Norteamericana con su crucero por los mares de Europa, el almirante Farragut se propuso, ciertamente, otro recóndito y sentimental, aprovechando la magnífica ocasión de surcar las aguas del Mediterráneo.
El
Almirante ya
había visitado oficialmente España al escalar en el puerto de Cartagena,
cabeza del departamento marítimo; sin embargo, su corazón, por el que
circulaba sangre menorquina, le llevó hacía esta isla de la que, hacía casi
un siglo antes, había salido su padre sin más bagaje que su juventud y su
recio temperamento español, consumiendo aquella y empleando este en la magna
obra de ayudar a los colonos norteamericanos a crear su patria; primero con las
armas, en los campos de batalla, y luego labrando y poblando tierras, que se
convertirían en florecientes ciudades.
Sin duda, en su fuero interior,
quería ofrendar las glorias de su victoria en la memoria de su padre, en el
propio lugar de su nacimiento, y llevarse por última vez la visión, el
ambiente de esta tierra, de estas islas en que vivieron y murieron sus
antepasados.
Quedaron en el convencimiento los menorquines que tanto el Almirante, como su señora, serían acompañados en sus nuevas excursiones, por esos mundos, con los buenos recuerdos que se llevaban de Menorca, persuadidos de que salieron enteramente contentos de la entusiasta acogida y espont áneas manifestaciones que les tributaron, tanto Mahón como Ciudadela.
Que el almirante quedó satisfecho lo prueba el obsequioso recibimiento que, a bordo de su buque, dispensó a las autoridades de la Isla, corporaciones y lo más distinguido de la sociedad isleña; y el haber manifestado sus deseos de volver a la Isla la próxima primavera, quizás con el grueso de la escuadra, a su retorno de los mares de oriente a donde tenía orden de dirigirse. Confirmando que la visita a Menorca fue estrictamente emotiva, Farragut dio referencia de ella, en despacho oficial al Secretario de Marina, Mr. Welles, en la siguiente forma: "En mi despacho número 58, fechado en Puerto de Mahón, tuve la honra de informarle de mi llegada a dicho puerto, juntamente con el "Frolic", el 19 del mes último. Tomamos práctico y cambiamos saludos y otras atenciones con las autoridades. Aproveché esta oportunidad para visitar diferentes partes de la Isla, especialmente Ciudadela, a donde, con varios de mis oficiales, había sido invitado por el Alcalde, Ayuntamiento y otras distinguidas personalidades. En mi excursión fui recibido por una comisión de autoridades y ciudadelanos que me dieron su cordial bienvenida; y después, escoltado por la comitiva hasta la ciudad, fuimos entusiásticamente aclamados, y durante nuestra estancia de dos días, acogidos y agasajados espléndidamente."
Antes de despedirse,
definitivamente, de la ciudad donde naciera su padre, Farragut dejó la cantidad
de 200 escudos en poder del Alcalde; para ser repartidos entre los pobres de
Ciudadela. También dejó, sin saberlo, unas coplas, o glosas menorquinas, muy
curiosas y que aún perduran. Dicen así: L`Almirant En Ferragut diuen que dijous vindrà, i an es pobres donarà qualque pesseta o escut. En Ferragut ha vingut, En Ferragut se n`és nat. Des portals de Can Squella moltes peces ha tirat.
|