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Primer Almirante de los Estados Unidos hijo del menorquín George Ferragut Mesquida
- Dibujo del Autor -
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:: JORGE FERRAGUT Y DAVID FARRAGUT ::
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EN EL CASINO MAHONÉS En la noche de un martes de Fin de
Año, "del finido" de 1867, se realizó el magnífico baile que, en
obsequio del Almirante Farragut, se llevaba preparando en el Casino Mahonés
desde unos días antes al 20 de diciembre. Por las noticias que, sobre las
tareas que se realizaban con este objeto, publicaba periódicamente la prensa
local, allegadas a su vez tanto de la junta directiva y la comisión de
festejos que se nombró, como de los socios en general, parecía ser imposible
presentar en él todo el realce en la decoración del salón, que al efecto
acordó engalanar la referida sociedad de reunión: "Es cosa por
demás sabida que a causa de nuestra aislada posición y sedentarias
costumbres, no es fácil hallar a mano en Mahón ni con alguna prontitud como
en otras partes, muchas de las cosas que salen de los limites usuales de las
familias." -se quejaba el habitual cronista de "El Menorquín". También se convenía en que había
sido demasiado breve el tiempo disponible para los arreglos, atendida la
circunstancia de haber estado interrumpidas y alteradas las comunicaciones con
Barcelona, que era de donde había que surtirse la Isla para cosas
extraordinarias, y de ahí que no pudieran estrenarse los adornos que allí
fueron pedidos, sobre todo los cortinajes y alfombras. Para esta ocasión, a su debido
tiempo, fue facultada la junta directiva de dicho Casino, por la general, para
embellecer y restaurar el espacioso salón de baile que contenía la casa
donde aquel se alojaba; mas poco se pudo conseguir. Se blanqueó y pintó la
sala y se dio el consiguiente repaso de aseo y mejoramiento en lo posible. La corta permanencia entre los
menorquines del Almirante Farragut no permitió prorrogar el día señalado
para la celebración del baile y, por tanto, se dio del mejor modo que fue
dable; y aunque se apartó mucho de verificarse con la brillantez de aparato
que se propusieron los socios, "El Menorquín" confiaba: "...en
que todavía así no ha de desmerecer de la reducida esfera social que
ocupamos los mahoneses como población. Y de todos modos la buena voluntad con
que se brinda el Casino Mahonés, fiel trasunto de los sentimientos que
abrigan todos los menorquines en vez de un héroe de los E.E.U.U. hijo de un
compatricio; y unidas estas afecciones del alma a la encantadora sencillez y
naturalidad del bello sexo de Mahón, creemos ha de dejar satisfecho al
insigne almirante a quien se desea agasajar.". Después de todos los esfuerzos y
las modestas opiniones de la prensa, brillante bajo todos los conceptos debío
ser en efecto dicha "dernier soiree" de 1867, que los socios del
referido Casino dedicaron al primer Almirante de los EE.UU., el cual a sus títulos
de gloria y prez reunió la circunstancia, para los menorquines muy apreciada,
de ser oriundo de Menorca. Por lo publicado, tanto el
espacioso salón de baile como el "buffet" y gabinetes adyacentes
destinados igualmente a salas de refresco, estaban espléndidamente
iluminados. La numerosa concurrencia se compuso de lo más selecto y escogido
de la sociedad menorquina, y estuvieron invitadas las primeras autoridades, así
civiles como militares; no dejando de asistir el General de la Plaza, que según
"El Menorquín" también era natural de Menorca, hijo de Mahón
También fueron convidados todos los oficiales de los dos buques de guerra americanos. Las damas se distinguieron tanto por sus lujosos prendidos y elegancia en los trajes como por sus naturales gracias y belleza; figuraron destacados, en las crónicas locales de sociedad de la época, los nombres de las distinguidas señoritas: Mercedes Aguirre, Cándida Ortega, Balbina y Pepita Calderón, Juana y Mariana Olivar, Antonia Ladico, Margarita y Adelfa Albertí, Cornelia Andreu, Isabel y Mariana Moncada, Francisca y Rosa Vicente, Antonia Tenorio y Felicia Uhler. Sobre las once se presentó el
Almirante con su Señora y se dio principio a la alegre danza que con animación,
y la consiguiente variedad de compases, se prolongó hasta las cuatro de la
madrugada. El "buffet", que se abrió poco después de media noche, fue una profusión de delicadas confituras y pastelería con sus acompañantes los espirituosos licores y vinos generosos; pudiendo afirmar, nuestro corresponsal de "El Menorquín", que "sin temor de pecar de exagerados, estuvo servido con tanto esmero y riqueza de adornos, que nada tenía que envidiar a los que pueden ofrecerse en poblaciones de mayor importancia.". Se obsequió además a los concurrentes durante el resto de la noche con té, chocolate y café, y diferentes clases de superiores pastas. El Almirante, acompañado de su Señora y del Cónsul de su nación con la suya, se retiró del baile a cosa de la una; y quedó en la creencia de los presentes que salió muy complacido y contento. Sin embargo de sus años, tuvo con agilidad la galantería de bailar unos lanceros y un rigodón con la señora del Cónsul americano y con Dña. Amalia Bassois de Vigo; la señora del almirante tuvo la amable complacencia de bailar una vez con el señor Subgobernador de Menorca y otra con el presidente del Casino. Al despedirse Farragut del presidente de la entidad, le recordó la invitación que le hiciera de que fuesen a su buque todos los socios con sus familias, por desear corresponder a la fineza y atención de que había sido objeto por parte de la consabida sociedad.
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