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David Glasgow Farragut Shine
Primer Almirante de los Estados Unidos
hijo del menorquín George Ferragut Mesquida


























































































































































































 

:: JORGE FERRAGUT Y DAVID FARRAGUT :: 
... Un Recuerdo: Página 41. CAPÍTULO IV


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DAVID Y VIRGINIA FARRAGUT
LLEGAN A MENORCA

***

Con la mañana del 19 de diciembre entró el vapor "Frolik" en el puerto de Mahón, a las dos de la tarde fondeó en él la fragata "Franklin", en la que ondeaba la insignia del Almirante Farragut. La isla de Menorca, etapa en este crucero, además constituía un anhelo sentimental para David.

Los navíos fueron admitidos a libre plática y seguidamente la fragata saludó a la Plaza, siendo contestada al poco rato por la Fortaleza de Isabel II

Al saltar a tierra, Farragut fue recibido por el General Gobernador en cuyo Palacio se le tributaron los honores correspondientes a Capitán General: un piquete de artilleros formó en el patio junto con la Música de la Guarnición; esta tocó en el ínterin escogidas piezas, rompiendo con la Marcha Real al punto del clarín y arma presentada de las tropas formadas cuando pasó el Jefe de la Escuadra Americana Allí fueron a cumplimentarlo el Subgobernador civil y, por supuesto, el Cónsul de su nación, Mr. H. B. Robinson.


Al día siguiente se presentó a bordo de la "Franklin" una comisión del Ayuntamiento de Mahón para ofrecer a sus distinguidos visitantes los servicios de la municipalidad, ofrecimiento que tuvo en grande estima Farragut. También visitaron los buques, anclados en el puerto, el General Gobernador y el Subgobernador, siendo recibidos con los honores de ordenanza, acompañados de los administradores de aduana y rentas. Igualmente estuvo a ofrecer sus respetos y alta consideración el señor Comandante de marina, que asumía las facultades de Capitán de puerto. Y por último, fue admitida una comisión del Ayuntamiento de Ciudadela cuyo principal objeto fue el invitar al célebre almirante que se dignase pasar a esa ciudad de la Isla que fue cuna de su padre, exponiéndole que sus habitantes deseaban demostrarle la grata satisfacción de tener siquiera por un día en su seno a tan famoso descendiente de la patria. Acogió con agrado tal invitación, y señalo David el jueves siguiente para trasladarse a ella.

 

Contaba "El Menorquín": "Mientras tanto en Mahón está nuestro distinguido semipaisano siendo objeto de unánime admiración y simpatías, y de legítimo orgullo para todos; y "El Menorquín" se hace un deber en consignarlo así en sus columnas. No ignoramos que los honores y sorprendentes obsequios que le han rendido cuantas Cortes y capitales europeas acaba de visitar, deben haber henchido su pecho de gozo y hasta de envanecimiento por grande que sabemos es su modestia; más las finezas que reciba de todos nosotros, puras y expresivas aunque pobres y cuasi mudas, nos linsogeamos en creer no han de halagar menos su tan bueno como bravo corazón."

 

El martes, día 24, a las doce del medio día, Farragut asistió a una Recepción oficial en la Sala de recepciones del Ayuntamiento de Mahón. Todos los componentes de dicha Corporación vestían de rigurosa etiqueta, ostentando la medalla distintiva de sus honoríficos cargos.

Después de cruzados los cumplimientos debidos en tales actos, que el simpático almirante con su habitual llaneza hizo comodamente abreviar, se entró en una franca y sencilla conversación; entonces se habló sobre los retratos de los ilustres hijos de Mahón que adornaban aquel Salón, en uno de los cuales pudo ver el Almirante las notables facciones del Doctor Orfila, fallecido en París el 12 de Marzo de 1853 La plática  transcurrió en un ambiente familiar, en donde actuó de interprete el profesor de inglés D. Julio Soler; aunque hay que decir que algunos concejales pudieron expresarse bastante bien en este idioma, y que Farragut, por su parte, poseía regularmente el español.

Se pasó seguidamente a un retrete donde se tenía preparado un refresco del que se tomó un refrigerio de urbanidad, y al poco rato se despidieron unos y otros con afectuosa complacencia. Acompañaban a Farragut su secretario, un ayudante y el cónsul de su nación.

Al salir de las casas consistoriales atravesó a pie la plaza de la Constitución, la cual estaba como en día de solemnidad llena de gente que formó calle para ver pasar y saludar cariñosamente al hijo de un menorquín que, no tan solo entre ellos, sino en todas partes, era reconocido y acatado como un marino de grandeza de ánimo y de buen temple en el corazón.

Decía "El Menorquín": "Todas las personas que le han observado de cerca convienen en que su presencia tiene atractivo y como marcando algo la sangre española de que desciende. Por otra parte nadie le supondría la edad de 67 años que tiene, a juzgar por su buen aspecto."


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"Jorge Ferragut y David Farragut: Un Recuerdo."
Jesús Hernando Bayo
©1995


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