Después de Charleston era la Bahía
de Mobile el puerto principal por el cual comunicaba la Confederación del Sur
con Europa. Desde esta ciudad, foco de los contrabandistas ingleses,
comerciaban los esclavistas sureños eludiendo el bloqueo del Norte; y solo el
5 de Agosto de 1864 se apoderaría de la bahía y su puerto el Contralmirante
Farragut, si bien la ciudad no se entregó hasta el 12 de Abril del año
siguiente.
La entrada a la bahía estaba
defendida por Fort Morgan y, además, los confederados habían colocado baterías
de torpedos y campos de minas en la bocana del puerto.
David presentía que la lucha iba a
ser dura y sangrienta, como lo demuestra en una emotiva carta, que se
conserva, dirigida a su esposa y que envió a Nueva York el día anterior a la
batalla.
La noche anterior a este combate,
la tripulación del "Hartford" pidió permiso para hablar con el
Contralmirante. Farragut no se hizo esperar; los marinos le solicitaron se les
diese "grog" (bebida "espirituosa") antes de entrar en
acción al día siguiente. "No hallo inconveniente, -dicen que respondió
el Contralmirante- si es que hay "grog" a bordo: sin embargo, hace
algunos años que surco las aguas y he visto bastantes combates, y nunca he
necesitado de ron para cumplir con mi deber. Mañana a las dos de la madrugada
os haré servir doble ración de café caliente, y a las ocho almorzaremos en
la Bahía de Mobile". -Y así sucedió.
Neutralizado el fuerte de Morgan,
el día 4 de agosto, a bordo de su buque insignia, el "Hartford",
seguido de 8 acorazados, 9 fragatas, y 10 cañoneras, penetró Farragut por el
angosto paso, atado a una de las jarcias de su buque para no ser derribado por
un posible abordaje, proponiéndose firmemente dirigir desde allí las
operaciones de su escuadra hasta la total derrota del enemigo.
Al forzar el paso, la primera baja
fue el acorazado tipo monitor "Tecumseh", que colisionó bien contra
una mina, bien con un torpedo, o con ambos a la vez; se hundió rápidamente
arrastrando consigo a 113 hombres de los 125 que lo servían. El evento
produjo un importante efecto desmoralizador en las dotaciones de los demás
buques de la Unión, que quedaron desorientados, sin saber qué hacer; y este
instante fue el momento supremo de la vida militar de Farragut; en la confusión
de unos minutos no podía cometer ningún error irreparable, supondría la
pérdida completa de la flota, inconveniente fatal para la causa unionista: ¿Avanzaba
o se retiraba?. Con valor rayano en la temeridad, cuentan que exclamó: "¡Al
diablo los torpedos! ¡Adelante a toda máquina!. Y colocándose a la cabeza
de su flota avanzó con ímpetu, rozando la red de las minas, seguido por sus
barcos que salvó del peligro gracias a su decisión y arrojo.
En el interior del puerto se les
presentó, en ademán de embestirlos, el gigantesco ariete acorazado "Tennessee",
con cubierta de hierro, seis cañones de gran calibre y blindado con chapas de
15 cms. de grueso; la cubierta de este buque estaba construida de tablones de
roble de 75 mm. de espesor; encima de estos había varias capas de tablones de
pino de un grueso total de 40 cms. y, sobre estas, tres capas más de placas
de hierro de 75, 50 y 25 mm. de grueso, colocado todo sucesivamente en
direcciones encontradas. Lo mandaba el mismo Capitán Buchanan que había
mandado el "Merrimac".
Farragut lanzó la "Hartford"
a toda máquina sobre el acorazado confederado, a la vez que ordenaba a sus
buques que uno tras otro dieran con su espolón al navío enemigo y le
dispararan una andanada de cerca; pero los proyectiles de los cañones de 275
mm. no llegaron a agujerear la coraza de aquella máquina de guerra. En estas
maniobras, la "Hartford", cuya embergadura era de la mitad que el
"Tennessee", recibió una terrible embestida que abrió su casco de
madera por un lado hasta casi flor de agua.
Cuentan que la tripulación
prorrumpió en gritos de "¡El Almirante!" "¡Salvad al
Almirante!"; pero viendo finalmente que el buque no zozobraba y que, el
impasible Farragut, seguía atado a su jarcia, continuaron con redoblado
esfuerzo en el combate cuando David exclamó: "¡Nada, no ha sido nada!
¡A por ellos a toda máquina!"; y la "Hartford" se lanzó
nuevamente a la pelea.
Por fin, las embestidas continuas
que los buques federales le dieron andando a todo vapor, y los proyectiles de
38,5 cms. que montaban los monitores, conmovieron al monstruo, tanto que el
Capitán Buchanan, herido ya, izó bandera blanca y se entregó a Farragut. El
resto de los fuertes capituló también y las fuerzas de la Unión quedaron
dueñas del puerto y de la anchurosa bahía
El 12 de abril de 1865
fue tomada por asalto la ciudad de Mobile, por un ejército terrestre con la
cooperación de la escuadra de la Unión, que ya era dueña del puerto desde
el 5 de Agosto del año anterior, como ya se ha dicho. Este combate fue la última
de las acciones marítimas importantes de esta guerra, que le hizo merecedor a
David, al igual que su padre, con justicia, del sobrenombre "Of fighting
blood"; es decir: "De sangre combativa".