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Terminada la guerra, Jorge Ferragut
se retiró del Ejército: "La paz que siguió -decía- dejó a mi país
adoptivo libre e independiente; pero a mí sin un céntimo." Y hubo de
volver a la mar, reanudando sus actividades de marino mercante durante siete años.
Al oeste de los 13 estados que ya
componían la joven república norteamericana, situada en su mayor parte junto
al litoral Atlántico, avanzando hacía el Mississippí se extendía una vasta
región compuesta por los valles del río Ohío, del Tennessee y del
Cumberland, que se hallaba aún sin colonizar y habitada por las tribus
indias. El país comenzaba el siglo XIX con 5 millones de habitantes y la
incipiente posibilidad de extender sus tierras hacia el Oeste. En 1790
desembarca y allí se dirige Jorge que, lejos de preferir la vida
metropolitana, inopinadamente emprendió otra nueva aventura.
Dice Piedrabuena que el nombre de
Jorge Ferragut figura oficialmente en una petición al Congreso Americano,
presentada por una tal William C. Claiborne, diputado, en demanda de una paga
por los servicios prestados por aquél en la protección de fronteras al sur
del Ohío, desde el 1 de marzo de 1792 al 26 de septiembre de 1793; y añade
este autor que Jorge alternó esta labor junto con la de agricultor y cazador
durante quince años, morando en una cabaña de troncos.
William Blound, amigo personal de
Ferragut y Gobernador del Territorio Occidental del Sur, que luego se llamó
Estado de Tennessee, le nombró Comandante de la Milicia de Knoxville, el 3 de
noviembre de 1790, interviniendo en 1791 en el trazado de la línea divisoria
entre blancos e indios acordada en el tratado del río Holston; y
posteriormente, en 1793, en la expedición mandada por el General Jhon Sevier
contra los indios Cherokees y los Creeks, en la Georgia del Norte.
Finalizado ese servicio, al año
siguiente, Jorge Ferragut compró al Coronel James White un terreno en
Knoxville, y otro, de doscientos acres en Third Creek, en el condado de Knox,
recibiendo al poco tiempo, como premio a sus servicios militares durante la
Guerra de Independencia, otros 340 acres en Grassy Valley, también en el
condado de Knox.
Tenía más de cuarenta años Jorge
Ferragut, seguramente uno de los menorquines que más intensamente ha vivido
sin desfallecer, cuando decidió fundar una familia. El breve relato que dejó
escrito a su hijo, en la ya citada página en blanco de la Biblia que
conservan sus sucesores y que le perteneció, continuaba de esta manera:
(...) "Tu madre, Elizabeth Shine, nació en el estado de
North Carolina, Dobs Co., cerca de Kinston, sobre el río Neuse, en 1765, el 7
de Junio. Su padre, Jhon Shine, y su madre, Elleonor Mc. Iven."
En efecto, en el año de 1796,
Jorge tomó por esposa a Elizabeth Shine, hija del Capitán Jhon Shine,
descendiente de una distinguida familia de irlandeses establecida en el vecino
estado de Carolina del Norte
Fundó un hogar en la calle Emerson de
Knoxville, en el Tennessee; y allí nació su primer hijo, William
En 1797, en el Diario de la Cámara
de representantes de los Estados Unidos, el nombre de Jorge Ferragut aparece
oficialmente por primera vez.
En 1800, Jorge vendió sus
propiedades de Knoxville y se trasladó a vivir a otra de 640 acres, que había
comprado al casarse, en la ribera del río Holston, a 15 millas de Knoxville,
construyendo una casa en el lugar llamado Stony Point
a 10 millas de
Campbell`s Station, importante cruce de la carretera que conduce a Nashville.
Era una casa de piedra y de troncos de árboles, tan solida, que resistió los
ataques del tiempo hasta el año 1903
El cambio de residencia se debía
a que la Administración del Condado había concedido una licencia a Ferragut
para "establecer un servicio público de transbordador en su propio
muelle". De este modo, el marinero en tierra, Jorge, tubo un barco,
aunque fuese de fondo chato y destinado al vadeo del río.
En esta nuevo hogar nació, el 5 de
julio de 1801, David Glasgow Farragut Shine
Es de hacer notar el momento en que
aparece el apellido español Ferragut ortográficamente americanizado como
Farragut a través del habla inglesa. Seguramente Jorge, conociendo su grave
carácter, prefirió adaptarlo él mismo a la forma "Farragut" a fin
de conservar, con perjuicio de la ortografía, todo su valor fonético en el
idioma de origen. De otro modo, la primitiva forma Ferragut hubiera dado,
transformada por los empleados gubernamentales sajones, en la pronunciación
inglesa "Firragut"; en cambio, inscribiéndose como Farragut [`faerθgθt],
dio en la lectura en inglés "a" el fono "e", "Ferragut",
como en catalán y castellano; burlando así, hábilmente, los exóticos
"malentendidos" de los burócratas normandos.
Después de David, vinieron Nancy,
George y Elizabeth; y, con todos
ellos, los Ferragut abandonan la orilla del río Holston para establecerse en la
Luisiana del Sur. Allí, el esforzado cabeza de familia menorquín, volvió al
oceanoentrando a prestar sus servicios en la marina americana como Patrón de
barco; residían los Ferragut en la ciudad de Nueva Orleans, y Jorge había
hecho muy buena amistad con un tal Porter, compañero suyo de empleo. Todo parecía
ir bien para nuestro distinguido aventurero; por fin disfrutaba de una familia,
de su oficio vocacional, de cierta estabilidad, de seguridad, y de todas
aquellas cosas que suponemos nos gustaría conseguir a una avanzada edad, sobre
manera después de una azarosa vida llena de aventuras. Pero no hubo
tranquilidad en la vida de nuestro Jorge.
En 1808, la mentada ciudad fue
atacada por una terrible epidemia de fiebre amarilla, de cuya enfermedad murió
Elizabeth cuando el futuro Almirante, su hijo, tenía tan solo 7 años de edad;
dejaba, además de éste, a sus
otros dos hijos varones y a las dos niñas, la menor de pecho. También murió,
de la misma plaga y casi al mismo tiempo, el ya entrañable amigo y compañero
de Jorge, Porter: al parecer vivía solo y expiró en la misma casa de Ferragut,
donde fue recogido y atendido cuando no pudo valerse por si mismo.
Después de estos trágicos hechos,
quizás para evitar recuerdos, Jorge cambia de destino.