LA FLORIDA: El español Balboa fue
el primer Europeo que vio y llegó a las playas del Océano Pacífico, en
1513. En cambio, al contrario que en el Sur, durante mucho tiempo fueron
completamente estériles las dispendiosas expediciones de los españoles al
vasto continente de La América del Norte, que solo aprovecharon a la
geografía.
Ponce de León, ex-gobernador de
Puerto Rico, desembarcó con tres buques que había armado y tripulado a sus
expensas, el domingo de Pascua de Resurrección del año 1512, en la playa
del país que desde entonces ha conservado el nombre de la Florida que aquel
día le dio su descubridor, anciano ya y que según la tradición había
llegado allí porque le habían dicho que en aquella parte de América existía
una fuente milagrosa cuya agua comunicaba al que la bebía una juventud
eterna.
Narváez, el adversario de Hernán
Cortés, marchó en 1528 con 300 guerreros a la Florida en busca de
aventuras; pero se ahogó en la desembocadura del Mississippí.
Una misión española de padres
dominicos, que en 1547 quiso convertir a los indios de la Florida, sucumbió
también.
En 1562 una colonia de hugonotes,
organizada por el almirante Coligny, llegó al sitio que hoy ocupa Saint
Agustine, una de las ciudades más antiguas de los Estados Unidos; esta
expedición fracasó y los emigrantes, extenuados de hambre, regresaron a
Francia. Otra similar, también de hugonotes, tuvo más éxito; pero muchos
de ellos se dedicaron a la piratería apresando buques españoles, hasta que
una expedición militar hispana, mandada por Meléndez de Avilés, los
exterminó.
Desde entonces, 1568, se
mantuvieron los españoles en San Agustín de la Florida, fundando la
primera colonia permanente de este país.
LA VIRGINIA: También los ingleses
emprendieron una serie de expediciones de descubrimientos y colonización en
el siglo XVI que, después de un largo intervalo de tentativas infructuosas,
no consolidó.
A principios del siglo XVII se
organizaron tres expediciones inglesas al Norte de América; en el año 1602
pisó el primer inglés, Bartolomé Gosnold, el suelo de la Nueva
Inglaterra, sin establecer ninguna colonia. Sir Jhon Popham, el siguiente,
logró establecerse un año después, pero no obtuvo resultado útil; las
plantaciones que hizo en 1607, a orillas del río Kennebec, en el actual
Estado de Maine, no prosperaron.
En el 1605 arribó el capitán
Newport, con tres buques y 105 emigrantes, a la costa este, sobre la altura
del paralelo 35. Los nuevos colonos se establecieron a orillas del río que
recibió el nombre de James, Jamestown, en honor del rey Jacobo I.
Exploraron la bahía de Chesapeake
y remontaron los cauces fluviales que en ella desembocan. Después de algún
tiempo, y muchas penalidades, la colonia se vio reducida a 40 individuos,
todos del sexo masculino, que estaban a punto de desbandarse. La compañía
de Londres manifestó su gran disgusto por la ninguna utilidad que le
proporcionaba el asentamiento colono, que devoraba grandes sumas. Cuando
todo se veía perdido la suerte cambió, gracias a la llegada providencial
de 70 nuevos emigrantes, entre ellos 2 mujeres, y a la acción decisiva de
su jefe carismal, un tal Smith, que impidió que la Compañía, financiera
de la expedición, abandonara a su suerte a la colonia, consiguiendo el envió
de sucesivas remesas de individuos útiles y material diverso que la
hicieron, por fin, consolidar.
En 1620 arribaron a Massachusetts
los "padres peregrinos" a bordo del famoso y emblemático "Mayflower".
Sucesivamente fueron llegando colonos que, particularmente o dirigidos por
compañías, iban en busca de bienes materiales o huyendo de unas
condiciones religiosas en la metrópoli inaceptables para ellos.
Pese a los comienzos desgraciados
de los ingleses, su sistema fue el que dio los resultados más brillantes.
Al territorio se le nombró
como Virginia, sede que sería de las 13 colonias, embrión de los futuros
Estados Unidos de Norte América; la nación más poderosa de la Tierra,
después.
LA LUISIANA: Los progresos de los
franceses en la América del Norte empezaron a ser de año en año más
notables desde que el preclaro talento de La Salle había abierto a sus
compatriotas nuevos y vastísimos horizontes. En Junio de 1701, De Lamotte
Cadillac fundó la primera colonia de europeos en el Míchigan, a la cual
llamó Detroit. El fuerte y la colonia de San Luis, fundados por La Salle,
se mantuvieron y prosperaron, de modo que veinte de sus habitantes franceses
pudieron acompañar en el año 1701 a Tonti en su excursión por el
Mississippí.
Lemoine d`Iberville ancló con
algunos buques en la bahía de Mobila, donde su hermano fundó, dos años
después, la estación que llamó Rosalía y que se convirtió en la ciudad
de Natches. En 1702 se establecieron en este territorio unas treinta
familias francesas que sobrevivían miserablemente cazando búfalos.
En 1712 cedió el rey Luis XIV a un
comerciante, llamado Crozat, el monopolio del comercio con la Luisiana.
Crozat fue boicoteado por los españoles de Veracruz, no obteniendo ningún
beneficio y renunciando a su privilegio.
En 1717, Juan Law, nuevo
beneficiario del privilegio comercial francés, envió a 800 colonos, entre
penados y mujeres de vida airada, que se establecieron entre pantanos,
fundando la ciudad de Nueva Orleans en honor del Regente duque de Orleans.
Como la ciudad no prosperaba, Law organizó una leva entre todos los
mendigos franceses, a los que remitió hacia la Luisiana. El fracaso adquirió
proporciones espantosas. El colosal imperio financiero de Law cayó, incluso
su monopolio con la India. Law huyó, la quiebra subsiguiente fue la mayor
que el mundo ha visto.
El 28 de Octubre de 1729, los
indios nachez se sublevaron y degollaron a cuantos franceses encontraron por
los alrededores de Nueva Orleans. Francia contestó exterminándolos.
En 1736 los franceses atacaron a
los indios chicasas, que habitaban la cuenca del río Tennessee; fracasaron en
su intento y los soldados prisioneros fueron martirizados y muertos, quemados
a fuego lento. También vengó Francia la muerte de los suyos; en 1739 envió
a Tennessee un verdadero ejército, formado por 1.200 franceses y 2.000
guerreros indios aliados, poco faltó para que los chicasas acabaran de la
misma manera que los nachez. Los que quedaron fueron vendidos como esclavos,
pero el Tennessee no se colonizó completamente.
Tras estos intentos,
hacia mediados del siglo XVIII, de la manera explicada quedaron constituidas
finalmente las fronteras de los tres más importantes territorios de Norteamérica
con sus escasas, pero ya consolidadas, colonias en manos de España, Francia e
Inglaterra.