CONSIDERACIONES HISTÓRICO-MILITARES SOBRE LAS
DOMINACIONES DE MENORCA en el SIGLO XVIII
No existen hasta 1706 otros hechos
bélicos que las incursiones de los piratas berberiscos.
Al tener lugar la guerra de sucesión,
Cataluña y Mallorca se pronuncian por Carlos III, siendo un hecho cierto
que este contaba asimismo con las simpatía de los menorquines. No aprueban
estos la conducta de su Gobernador que trata de mantener la Isla bajo la
autoridad de Felipe V, y el 19 de Octubre de 1706 se subleva Mercadal, iniciándose
la lucha que se conoce con el sobrenombre de Carlistas y Felipets. No tardan
en llegar los socorros borbónicos que desembarcan, como Barbarroja, en la
costa norte del puerto de Mahón y también en las inmediaciones del actual
predio de San Antonio. Puede hacerse porque el Fuerte de San Felipe
permanece fiel al Borbón. Las tropas de Felipe V baten a los carlinos,
capitulando en los campos de Ferrerías y cesando las últimas resistencias
al entrar el Capitán de Navío La Jonquiere en Ciudadela.
Pero la guerra de sucesión ha de
ser aprovechada por Inglaterra que ayuda a Carlos III.
El 19 de Septiembre
de 1708 una escuadra anglo-holandesa se presenta ante la Isla. El puerto es
peligroso forzarlo, el Castillo de San Felipe lo guarda y los ingleses
desembarcan en Cala Alcaufar auxiliados por los isleños que siguen fieles
al partido del Archiduque. No se mantienen mucho tiempo los borbónicos y
hay que pensar que mucho en ello influyó el ambiente hostil que les
rodeaba; lo cierto es que rendido Fornells, por dos navíos destacados el 28
de septiembre, sin apenas ser defendido, San Felipe también se entrega y
con el Menorca.
Dávila y La Jonquiere, al regresar
a España y Francia respectivamente, son procesados y degradados por sus
soberanos, y el primero (Gobernador Español) se suicida en la prisión de
Cartagena en la que cumple su condena, arrojándose desde la Torre que le
habían destinado como cárcel perpetua.
La dominación por Inglaterra
comienza desde este momento, aunque no entre en la total posesión hasta el
año 1715, en el que se ponen de manifiesto los verdaderos propósitos que
guiaban a los ingleses, por el tratado de Ultrech.
Es interesante resaltar el gobierno
inteligente que en Menorca lleva a cabo, desde la ocupación, la Gran Bretaña;
cuyo influjo, si bien nunca llegó a echar ondas raíces, si fue bastante para
el buen recuerdo que, aún hoy día, de ella se conserva. Inicia esta labor el
primer Gobernador, el Coronel Kane, hombre de grandes energías, honradez y
elevada cultura que, bajo una paternal y feliz administración, da un gran
impulso a la Isla construyendo su primera carretera (Es camí d`en Kane),
protegiendo a la agricultura y a otras obras que se salen de los fines de
estas consideraciones.
Este primer período de dominación
británica termina el 18 de mayo de 1756 en que la Isla pasa a la dominación
Francesa.
Dicho día, el Mariscal Duque de
Richelieur aborda sus costas situándose ante la Cala de Santandria, próxima
a Ciudadela hacia el Sur de dicha Ciudad.
Los ingleses desamparan la Isla
ante los efectivos franceses muy superiores (12.000 hombres que desembarcan en
el sector citado) y se encierran en el Castillo de San Felipe que ha sido
considerablemente mejorado.
Sitian en San Felipe los franceses
a Blakney, Gobernador inglés a la sazón, y el 29 de junio capitula el Fuerte
después de contemplar la derrota que la escuadra francesa, de La Galisonniere,
inflige a la que acude a socorrer la plaza mandada por el Almirante Byng,
combate que tiene lugar cerca de la isla del Aire. Como Dávila, Blakney no
extremó la resistencia que, si bien fue mayor, no justifica la rendición.
Y a semejanza de lo ocurrido al
General español y La Jonquiere, Blakney y Byng son procesados, siendo el
primero absuelto y el segundo arcabuceado en la cubierta de un buque
acaso porque Inglaterra fue siempre más severa con sus Almirantes que con sus
Generales, o porque la edad avanzada de Blakney y sus anteriores servicios
justificaran la indulgencia.
También cuida extraordinariamente
Francia de atraerse las simpatías de los naturales y por el primer
Gobernador, Coronel Lannion, llegan a sentir los menorquines veneración y
respeto.
Siete años dura la dominación
francesa, ya que por el tratado de París (10 de febrero de 1763), Francia
restituye la Isla a Inglaterra. El 4 de junio se verifica la entrega oficial y
con ello comienza el segundo período de dominación británica que ha de
durar 18 años.
Floridablanca, Ministro de Carlos
III, prepara la expedición que este Rey, de acuerdo con Francia, decide
contra Menorca. El 19 de Agosto de 1781, un ejército franco-español, mandado
por el francés Duque de Crillón, desembarcaba 16.000 hombres al norte y sur
del puerto de Mahón, por Cala Mezquida y Cala Alcaufar.
Es de resaltar que son recibidos fríamente
por los menorquines, y cinco meses más tarde, rendida toda la Isla, San
Felipe se entregaba. Asimismo conviene anotar la añoranza, de que la población
dio muestras, sobre la anterior dominación británica; que se manifestó con
la aparición de pasquines.
Se puede considerar,
finalmente, el evidente arraigo español, que se mantuvo durante todas las épocas
no obstante del extraordinario influjo que llegaron a conseguir algunos
dominadores, singularmente los ingleses. A ello contribuyó, más que el
concepto patriótico profundo, que no podía conseguirse con tantas mudanzas,
un fuerte sentimiento religioso que fue ardientemente defendido por el Clero y
que evitó la captación de los menorquines por aquellos países diferentes
del nuestro en religión.