(4).- ¿Por qué Farragut fue recibido con LA MARCHA REAL?

        ¿Por qué fue recibido con el Himno Nacional Español?.

 

Sobre la Marcha Real, o Himno Nacional, de su origen, de como llegó a ser utilizada para rendir honores, del porque de ser proscrita por gobiernos de diferentes épocas, etc; de todo ello existe su historia y su leyenda, que por haber sido sintoma de controversia sobre su uso en la Isla, en julio de 1994, y por el interés que el asunto tiene, transcribimos un pequeño estudio como nota al margen de este trabajo:

 

LA LEYENDA PRUSIANA SOBRE EL ORIGEN DEL HIMNO NACIONAL ESPAÑOL:

 

La Leyenda del origen prusiano de la Marcha Real apareció por primera vez en un periódico madrileño (1), en el año 1864. Su autor era el Coronel del ejército español Vallecillo.

El martes primero de diciembre de 1868 otro periódico madrileño (2) publicaba un artículo sin firma basado en el del Coronel Vallecillo y que daría pie a la versión más popular de la Leyenda; su título decía: "LA MARCHA REAL. Diálogo entre el rey de Prusia Federico II y el Capitán General español Conde de Aranda". En el se relataba, con sorprendente realismo verbal, la conversación mantenida entre los dos personajes en una fecha indeterminada; a continuación del texto dialogado, en una nota al pie de página, se reproducía, también con no menos exactitud, un ya famoso Decreto de tres de Septiembre de 1770, que los interesados en el tema manifiestan no haber encontrado nunca en nuestros archivos:

"Excmo. Sr.: El rey quiere que la marcha que algunos designan con el nombre de prusiana, sustituya a la marcha regular de las ordenanzas en cuanto a los honores que se tributan a S.M., la reina, príncipe y princesa de Asturias; y que en lo sucesivo se use sólo de ella en los casos expresados.

De orden de S.M., lo digo a V.E. para su conocimiento. Dios guarde a V.E. muchos años. San Idelfonso 3 de Septiembre de 1770.-Juan Gregorio Muniain.- Señor conde Priego".


De esta manera, se iniciaba la creencia en la procedencia prusiana de la Marcha Real, atribuyendo al conde de Aranda su recepción de manos de Federico II. Nada se decía sobre cuándo tuvo lugar esta entrevista, ni tampoco, por extraño que parezca, sobre documento alguno en que pudiera encontrarse el tan sorprendente diálogo original. Pero el decreto -Real Orden- daba indudable fuerza legal a la anécdota.

El relato de 1864, del Coronel Vallecillo, tuvo mayor repercusión cuando lo editó, en forma de folleto (3) en 1881. En esta versión, el General español Álvarez de Sotomayor (4) era quien recibía la partitura de manos del rey prusiano. El prestigio de este escritor y su conocida erudición hicieron que su versión fuera recibida con bastante aceptación. De todos modos, Vallecillo, por su parte, no decía de dónde extrajo el relato sobre la visita de Álvarez de Sotomayor a Prusia.

En 1884, en otro folleto, un conocido periodista español publicaba una versión parecida a la de 1868, aunque no con tanto detalle (5). Lo más llamativo de este relato reside en que, además de atribuir nuevamente al conde de Aranda la recepción de la música escrita, le asignaba el cargo de Ministro de la Guerra, cargo que jamás desempeñó durante el reinado de Carlos III. Porque Aranda, como bien se sabe, fue Secretario de Estado reinando ya Carlos IV.

Sea como sea, esta Leyenda se extendió lo bastante como para que,  en 1909, figurase en la "Historia de España" de Moreno Espinosa y ésta puede ser muy bien la razón, por tratarse de un texto de enseñanza, de que haya prosperado con tanto éxito:

"Enviado a Prusia el Conde de Aranda para estudiar la famosa táctica militar de aquel país, díjole Federico el Grande que dicha táctica no debiera llamarse prusiana sino española; pues la había él aprendido en libro tan español como la obra titulada Reflexiones Militares, escrita por el célebre Marqués de Santa Cruz de Marcenado. Al despedirse de aquella corte nuestro enviado, le regaló el soberano de Prusia una marcha militar, que fue declarada por Carlos III Marcha Real española en 3 de septiembre de 1770: es la que todavía está en vigor, sirviendo de himno nacional" (6).

No deja de ser curioso que, ya en nuestra mitad de siglo, en la enciclopedia Espasa se volviese a la versión de 1884, variándose erróneamente el título de la obra del Marqués y llamando Ministro de Estado a Aranda.

Hay otra versión muy reciente, alemana además, en la que se da por sentado que el Conde de Aranda desempeñó el cargo de Embajador en la corte de Berlín (7). Lo cierto, a pesar de ello, es que Aranda sólo desempeñó este cargo en Lisboa, en Varsovia y en París que no tuvimos embajada en Prusia hasta después del fallecimiento de Federico II. En cualquier caso, ninguna de estas narraciones cita fecha alguna.


Hay que llegar a dos biografías de Aranda, editadas en los años 1968 y 1978 respectivamente, para encontrar alguna precisión cronológica exacta sobre la quimérica estancia del Conde en la corte de Federico II y su legendaria entrevista (8). Tanto por la muy distinta manera de relatar itinerarios, como por inconcordancias en diversas fechas históricas, además de entrar en contradicción con diversos documentos (9) y cartas escritas por Aranda (10), se ha desechado la idea de que Aranda y Federico se vieran en la fecha propuesta por los autores, junio de 1762, atribuyéndose el error a una condescendencia hacia la leyenda por parte de estos dos biógrafos del conde de nacionalidad aragonesa.

Parece ser que todo queda reducido a que Aranda conoció a Federico en 1753, durante el reinado de Fernando VI (siendo Secretario de Estado y de la Guerra el Marqués de la Ensenada), y a que durante su permanencia en Prusia manifestó su interés en presenciar las maniobras prusianas en Postdam (11).

En cuanto a la versión que alude al Mariscal de Campo Sotomayor, aunque estuvo en Prusia en 1759, resulta difícil de creer que si se hubiese entrevistado con Federico II no lo hubiera referido en algún documento  oficial (12).

Otro de los elementos de la Leyenda, al que no se ha prestado demasiada atención, es la insistencia de muchas de sus versiones en el envió de una comisión militar a Prusia. El tema, ciertamente, no es nuevo y ha sido mencionado por diversos autores pero sin aportar ninguna prueba de ello.

 

LA REALIDAD:

 

NACIMIENTO DE LA MARCHA GRANADERA.

 

Los toques de guerra del siglo XVIII, así como los del XIX y en parte los actuales, tenían varias aplicaciones: como toque de aviso -de prevención- para acudir a las armas, de sustituto o complemento a las voces de mando a las tropas formadas, para determinar los diversos actos del servicio como base del horario o régimen a seguir; finalmente se les usaba para facilitar la marcha de las tropas de manera acompasada y para rendir honores.

Como medio para rendir honores la Marcha tenía varios usos si bien, en términos generales, puede decirse que se utilizaba para rendir los máximos; es decir, al Santísimo Sacramento, a las Personas Reales y a los Capitanes Generales.

En los toques reglamentarios de la infantería española no aparece la Marcha Granadera hasta la Ordenanza de la  infantería, de 1761 -manuscrito fechado y compuesto por Dn. Manuel Espinosa- (13), repitiéndose en las Ordenanzas generales de 1762 -publicadas parcialmente y retiradas en 1763- y, finalmente, en las promulgadas en 1768 y que conocemos como Ordenanzas de Carlos III. Así apareció la Marcha Real, para ser utilizada cuando los Granaderos de los Cuerpos Españoles (14) marchasen solos.

Posteriormente se consiguió la uniformidad en los toques de toda la infantería española, con excepción de los Cuerpos Suizos, siendo publicado en 1769 el Cuaderno "TOQUES DE GUERRA que deberán observar uniformemente los Pífanos, Clarinetes y Tambores de la infantería de S.M. Concertados por Dn. Manuel de Espinosa Músico de la Capilla real.- DE ORDEN DE S.M.-Grabados por Juan Moreno Tejada A1 d. 1769", texto oficial desde el momento en que así se dispuso por real orden.

Las diferencias que existen entre la Marcha Granadera de 1761 y la que aparece en 1769 son simplemente rítmicas. Por consiguiente, se trata de una música compuesta en 1761 y esto echa por tierra cualquier deseo de atribuir su introducción en España, procedente de fuera, tanto por el Conde de Aranda como por Álvarez de Sotomayor.


Espinosa, por tanto, pude ser tenido con bastante fundamento como el compositor de la Marcha Granadera. Si recibió el encargo de Carlos III o de otra persona, esto ya es una cuestión diferente.

Existen otros datos importantes que, por no extenderme, no transcribo. La Marcha Granadera, podemos resumir, es española y muy presumiblemente compuesta por un músico español. Lo cual no descarta la existencia de toques prusianos y canciones alemanas en los ejércitos españoles, y a la inversa.

 

LA MARCHA GRANADERA COMO MARCHA REAL.

 

El padre Otaño, que afirma que la Marcha Granadera se empleaba ya en tiempos de Carlos III para rendir honores, dice que se popularizó extraordinariamente durante la Guerra de la Independencia, adquiriendo quizás un tinte nacional primero y monárquico después, por lo que fue proscrita durante el Trienio Liberal. A partir de 1853 se empleó con verdadero carácter oficial para rendir honores y cuando su uso llego a ser habitual fué llamada Marcha Real.

 

LA MARCHA REAL COMO HIMNO NACIONAL.

 

El Gobierno provisional de 1868 la suprimió como símbolo que era de la monarquía borbónica y convocó en 1870 un concurso para sustituirla por una marcha nacional (15). Declarado desierto este concurso, se la restauró reinando ya Amadeo I.

En 1908 se declaró reglamentaria la ordenación de su música hecha por el Músico mayor, Bartolomé Pérez Casas, y cuya partitura puede verse publicada en la Colección Legislativa del Ejército del citado año (16).

En el año 1994, la diócesis de Ciudadela la suprimió como fórmula no valida para rendir honores al Santísimo Sacramento en su Catedral-Basílica.

 

Notas a la MARCHA REAL:

 

1.- Antonio Vallecillo y Luján: Artículo publicado en "El Espíritu Público" los días 29 y 30 de Septiembre de 1864.

2.- "LOS SUCESOS". 01/12/1868.

3.- "Homenaje a Villamartín". 1881 -En realidad, el tema principal de su trabajo era un caluroso elogio de este tratadista-.

4.- Martín Álvarez de Sotomayor y Flores. Nació en Lucena el 25/10/1723 y falleció en Madrid el 09/09/1819. Alcanzó los más altos empleos dentro del Ejército. Carlos IV le concedió el título de Conde, con Grandeza de España. Fue General desde 1767, al ascender a Mariscal de Campo. Mandó las fuerzas de tierra en el asedio a Gibraltar, como ya se ha dicho en su nota correspondiente.

5.- Manuel López Calvo: "La Marcha Real" en POUT-PURRI DE AIRES NACIONALES Y EXTRANJEROS (Madrid, Osler, 1884).

6.- Alfonso Moreno Espinosa: COMPENDIO DE HISTORIA DE ESPAÑA (Cádiz, 1903).


7.- Hugo Kehrer: ALEMANIA EN ESPAÑA. INFLUJOS Y CONTACTOS A TRAVÉS DE LOS SIGLOS (Madrid, Aguilar, 1966).

8.- Rafael Olaechea y José Ferrer Banimelli: NUEVOS DATOS HISTÓRICO-BIOGRÁFICOS SOBRE EL CONDE DE ARANDA en "Miscelánea de Comillas" (Número 49, enero-junio de 1968) y EL CONDE DE ARANDA. MITO Y REALIDAD DE UN POLÍTICO ARAGONÉS (Zaragoza, 1978).

9.- Carta del conde de Mahoni a Ricardo Wall, desde Viena, 29/05/1762.

10.- Cartas de Aranda a Wall desde Varsovia y Viena, en el año 1762.

11.- Carta del conde de Aranda al Príncipe de Asturias, desde París, de 16 de junio de 1783: "Hallándome de viajante el año de 1753...".

12.- "Memoria" presentada por Álvarez de Sotomayor a su regreso.

13.- "Libro de la Ordenanza de los toques de Pífanos y Tambores que se tocan Nuevamente en la Infantería Española. Compuestos por Dn. Manuel Espinosa".

14.- En aquella época, la infantería española tenía entre sus efectivos diversos Cuerpos Extranjeros: Suizos, Irlandeses, Italianos, Walones...

15.- Orden circular de 4 de septiembre de 1870.

16.- Real orden Circular de 27 de agosto de 1908. La colección completa se pude consultar en la biblioteca del Museo Militar de Menorca.

Con apuntes tomados de "LEYENDA Y REALIDAD DE LA MARCHA REAL ESPAÑOLA". 1983. Artículo publicado por el Ilmo. Sr. Coronel Don Fernando Redondo Díaz en la "REVISTA DE HISTORIA MILITAR".