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DECÁLOGO
DE SAN IVO (1253-1303).
Abogado. Patrono de la Abogacía.
I. EI Abogado debe pedir ayuda a Dios en sus trabajos, pues Dios
es el primer protector de la Justicia.
II. Ningún Abogado aceptará la defensa de casos injustos,
porque son perniciosos a la conciencia y al decoro profesional.
III. El Abogado no debe cargar al cliente con gastos excesivos.
IV. Ningún Abogado debe utilizar, en el patrocinio de los casos
que le sean confiados, medios ilícitos o injustos.
V. Debe tratar el caso de cada cliente como si fuese el suyo
propio.
VI. No debe evitar trabajo ni tiempo para obtener la victoria
del caso que tenga encargado.
VII. Ningún Abogado debe aceptar más causas de las que el
tiempo disponible le permite.
VIII. El Abogado debe amar la Justicia y la honradez, tanto como
las niñas de sus ojos.
IX. La demora y la negligencia de un Abogado causan perjuicio al
cliente y cuando eso acontece, debe indemnizarlo.
X. Para hacer una buena defensa el Abogado debe ser verídico,
sincero y lógico.
DECÁLOGO
DE ANGEL OSSORIO Y GALLARDO (1873-1946).
Abogado. Decano del Colegio de Abogados de Madrid
(1930-1933)
I. No pases por encima de un estado de tu conciencia.
II. No aceptes una convicción que no tengas.
III. No te rindas ante la popularidad ni adules la tiranía.
IV. Piensa siempre que tú eres para el cliente y no el cliente
para ti.
V. No procures nunca en los tribunales ser más que los
magistrados pero no consientas ser menos.
VI. Ten fe en la razón que es lo que en general prevalece.
VII. Pon la moral por encima de las leyes.
VIII. Aprecia como el mejor de los textos el sentido común.
IX. Procura la paz como el mayor de los triunfos.
X. Busca siempre la justicia por el camino de la sinceridad y
sin otras armas que las de tu saber.
"El alma de la toga" (Buenos Aires, l975, 8ª edición)
DECÁLOGO
DE EDUARDO J. COUTURE (1904-I957).
Abogado. Catedrático del Derecho Procesal de la Universidad de
Montevideo.
I. Estudia. El Derecho se transforma constantemente. Si no
sigues sus pasos serás cada día un poco menos Abogado.
II. Piensa. El Derecho se aprende estudiando, pero se ejerce
pensando.
III. Trabaja. La Abogacía es una ardua fatiga puesta al
servicio de la Justicia.
IV. Lucha. Tu deber es luchar por el Derecho, pero el día que
encuentres en conflicto el Derecho con la Justicia, lucha por la
Justicia.
V. Sé leal. Leal con tu cliente al que no puedes abandonar
hasta que comprendas que es indigno de ti. Leal para con el
adversario, aun cuando el sea desleal contigo. Leal para con el
Juez que ignora los hechos, y debe confiar en lo que tu le dices
y que, en cuanto al Derecho, alguna que otra vez debe confiar en
el que tú le invocas.
VI. Tolera. Tolera la verdad ajena en la misma medida en que
quieres que sea tolerada la tuya.
VII. Ten paciencia. EI tiempo se venga de las cosas que se hacen
sin su colaboración.
VIII. Ten fe. Ten fe en el Derecho, como el mejor instrumento
para la convivencia humana; en la Justicia, como destino normal
del Derecho; en la Paz como substitutivo bondadoso de la
Justicia; y sobre todo, ten fe en la Libertad, sin la cual no
hay Derecho, ni Justicia, ni Paz.
IX. Olvida. La Abogacía es una lucha de pasiones. Si en cada
batalla fueras llenando tu alma de rencor llegaría un día en
que la vida sería imposible para ti. Concluido el combate,
olvida tan pronto tu victoria como tu derrota.
X. Ama tu profesión. Trata de considerar la Abogacía de tal
manera que el día que tu hijo te pida consejo sobre su destino,
consideres un honor para ti proponerle que sea Abogado.
"Los mandamientos del abogado" (Buenos Aires, 1949)
Despacho profesional:
C/. CAMINO DE LAS VIÑAS, 126. 4º 3ª.
07703 MAHÓN (Menorca-Baleares)
Móvil: 666.93.25.00
Jesús Hernando Bayo
Abogado
abogado@jhbayo.com
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